La corona como unidad monetaria y como símbolo. I. La corona imperial austriaca.

Luego de prácticamente 150 años de vigencia del florín, el Imperio austro-húngaro decidió encarar una reforma monetaria adoptando el patrón oro en 1892. Con ello se introdujo en la economía la nueva unidad monetaria conocida como corona (al.: krone; húng.: korona), cuya fracción centesimal fue llamada heller en Austria y filler en Hungría.

Esta distinción es particularmente interesante para hablar de símbolos, ya que las figuras distintivas que ilustraron este tipo de monedas fueron, efectivamente, las coronas. Y la casa de Habsburgo fue la solemne portadora de varias de ellas, ganadas a través de los siglos a fuerza de luchas, vicisitudes políticas y enlaces dinásticos.

Kronenthaler (tálero de las coronas) de 1795. En el anverso, la efigie del emperador Francisco II del Sacro Imperio Romano Germánico. En la leyenda se lee “FRANC[ISCUS] II D[EI] G[RATIA] R[OMANORUM] I[MPERATOR] S[EMPER] A[UGUSTUS] GER[MANIAE] HIE[ROSOLYMAE] HVN[GARIAE] BOH[EMIAE] REX”, esto es “Francisco II, por la gracia de Dios Emperador de los Romanos, siempre augusto, Rey de Alemania, Jerusalén, Hungría y Bohemia”.- Estas monedas se acuñaron para los Países Bajos austriacos, ganados a España por el Tratado de Utrecht de 1713. En la base de la efigie se lee la marca de ceca “H” , esto es Gunzburgo, actualmente en Baviera, Alemania (al.: Günzburg).
Kronenthaler (tálero de las coronas) de 1795.- En el reverso, Cruz de San Andrés (Aspas de Borgoña), cantonada por la corona imperial (arriba), la corona de San Esteban -Hungría- (izquierda), la corona de San Wenceslao -Bohemia- (derecha), y la insignia del Toisón de Oro (abajo); en el centro de la Cruz, el eslabón de Borgoña. En la leyenda se lee: “ARCH[IDUX] AVST[RIAE] DVX BVRG[UNDIAE] LOTH[ARINGIAE] BRAB[ANTIAE] COM[ES] FLAN[DRIAE]”, esto es “Archiduque de Austria, Duque de Burgundia, de Lotaringia y de Brabante, Conde de Flandes.” (Nótense todas las coronas que estaban bajo la tutela imperial.)

La más representativa de todas fue la corona del Sacro Imperio Romano Germánico, que permaneció en poder de los Habsburgo por más de 350 años y fue luego tutelada por ellos.- Hasta comienzos del siglo XVII existió una única corona que, junto con el resto de las insignias imperiales, permanecía bajo custodia en la ciudad de Núremberg.

Corona del Sacro Imperio. Vista frontal. Fuente
Corona del Sacro Imperio. Vista lateral derecha. Fuente

Sin embargo, entre los años 1597 y 1602 el célebre orfebre Jan Vermeyen realizó en Praga una corona para uso personal del emperador Rodolfo II, que podía de esa forma, suplantar la corona original durante los actos y celebraciones que se oficiaban en la capital del imperio. Esta corona fue diseñada siguiendo el estilo del modelo heráldico utilizado entonces y, a partir de ese momento se convirtió en la corona imperial por antonomasia.

Corona imperial de Rodolfo II. Vista frontal. Fuente
Corona imperial de Rodolfo II. Vista lateral izquierda. Fuente

Respecto a la corona imperial, el marqués de Avilés, José de Avilés e Iturbide nos dice: “Los emperadores se coronaban antiguamente con tres coronas; la una de hierro en Pavía, por Rey de Lombardía; otra en Aquisgrán de plata, por Rey de Alemania; y la tercera y última de oro en Roma por el Papa, conque se declaraba Emperador del Occidente, y Protector de la Iglesia; […] .- La Corona imperial, que hoy usan los EMPERADORES (algo diferente de la que traían otras veces) es de oro, como la de los Reyes con ocho florones, y un bonete de escarlata en forma de Mitra, aunque no tan larga, ni apuntada, con dos listas franjadas al cabo, pendientes una a cada lado; abierto, elevado, y mantenido de dos diademas de oro; cargadas de perlas, una a cada lado de la abertura; y saliendo del medio de ella otra diadema de lo mismo, que sostiene un globo centrado, y cruzado de una Cruz de oro […]. Este globo es la figura del Mundo que Augusto traía por su insignia, al cual Constantino fue el primero que añadió la Cruz; poniéndola sobre su Yelmo, y después encima de la Corona, que recibía en Roma de mano del Papa; habiendo antes tomado las otras dos de hierro, y de plata en los parajes expresados; donde iba personalmente; pero hoy le dan aquella a los Emperadores en el lugar donde le encuentran los Legados, Enviados de Su Santidad; haciéndose allí mismo todas las ceremonias.” [de Avilés, J. 1725. Ciencia Heroyca; reducida a las leyes heráldicas del blasón etc. Tomo II. Imprenta de Juan Piferrer: Barcelona.-págs. 23-25].

 

La única diferencia sustancial entre la descripción de Avilés y la corona de Rodolfo II es el hecho de que la diadema central no está rematada con un globo cruzado de una cruz, sino que en su lugar aparece una cruz de oro rematada por una gran esmeralda oblonga de color azul-celeste, que representa al Cielo.- Cabe destacar que el diseño de la corona está lleno de simbolismos, siendo los más destacables el hecho de que el círculo basal esté formado por ocho florones, a semejanza de la corona original, hecha con ocho placas, y la mitra, que simboliza la misión apostólica del emperador. Para no repetir lo dicho en otro sitio, remitimos a la sustanciosa descripción realizada en https://es.wikipedia.org/wiki/Corona_Imperial_Austr%C3%ADaca .

A partir de 1804, ésta pasó a ser considerada la corona del recién fundado Imperio austriaco, heredero del Sacro Imperio y antecesor del Imperio austro-húngaro. Ilustrando los momentos históricos que acompañaron a este hecho, Steven Beller nos dice: “[…] Lunéville fue una humillación, pero la situación de Austria sólo empeoró, ya que sus bases tradicionales de poder y autoridad fueron destruidas por la versión moderna de la gloire francesa. En mayo de 1804 Napoleón Bonaparte se declaró emperador de los franceses. Esto resultaba un claro desafío a los Habsburgo, tradicionalmente los decanos imperiales de los monarcas europeos. El propio Sacro Imperio Romano, reducido y reestructurado, ya no parecía poder garantizar la elección de los Habsburgo, y su misma supervivencia parecía cuestionable. Tales consideraciones llevaron a Francisco II a declararse a sí mismo como Francisco I, primer emperador hereditario de Austria, el 11 de agosto de 1804.- El nuevo título constituía una extraña base sobre la cual fundar un imperio. El título imperial no creaba de hecho un nuevo y unificado Imperio Austriaco. Se aplicaba a todas las tierras gobernadas por Austria, definida como la casa de Habsburgo, pero también había una garantía de que ninguna de las existentes constituciones y de los derechos de esas tierras se verían afectados. La proclamación no hablaba de un Estado austriaco, sino más bien de los estados austriacos. El título imperial era de dudosa validez jurídica y hacía caso omiso de las instituciones tradicionales. Simbólicamente, no obstante, para su legitimidad dependía en gran medida del Sacro Imperio Romano. Las nuevas armas imperiales mostraban a las armas austriacas coronadas por la corona imperial romana y los nuevos colores imperiales (negro y amarillo) eran los mismos que los imperiales negro y oro, e incluso la nueva águila imperial austriaca era el águila bicéfala del Sacro Imperio Romano. El Imperio hereditario austriaco era pues, en su heráldica, un simulacro virtual del Sacro Imperio Romano electivo, que todavía, en ese momento, existía, ya que Francisco era tanto Francisco II como Francisco I.- El nuevo Imperio tenía su propia corona, la corona de la casa encargada por Rodolfo II, aunque esta corona austriaca no fue utilizada nunca por un emperador austriaco. Cuando Napoleón Bonaparte se coronó emperador el 2 de diciembre, Francisco I reaccionó declarándose emperador austriaco en una ceremonia oficial el 7 de diciembre, pero no hubo coronación. La adopción del título era, en realidad una admisión de la derrota y el fin de la idea del mundo tradicional sobre la que el poder y la autoridad de los Habsburgo se había basado. […].- En julio de 1806 Napoleón reestructuró Alemania en la Confederación del Rin, sustituyendo de hecho al Sacro Imperio Romano. Francisco II/I reaccionó ante este fait accompli abdicando formalmente como emperador del Sacro Imperio Romano el 6 de agosto y declarando disuelto al Imperio. […] [Austria] trataba de encontrar su camino en la nueva Europa napoleónica, privada de la mayoría de las instituciones imperiales tradicionales que habían estado en el centro de la autoridad austriaca.” [Beller, S. 2009. Historia de Austria. Ediciones Akal: Madrid.- págs. 120-122].

Francisco II del Sacro Imperio Romano Germánico y I de Austria (1792/1804-1835) con todos los atributos regios del poder imperial. Lleva ceñida la corona imperial austriaca. Fuente
Francisco José, emperador de Austria y rey de Hungría (1848/1867-1916) con los atributos regios del poder imperial. Nótese la corona imperial austriaca sobre un cojín flanqueda por una rama de laurel. Fuente

Esta corona imperial austriaca fue la que apareció en las monedas acuñadas en Cisleitania (véase El florín austro-húngaro, la primera unidad monetaria del último Imperio).

1 corona austriaca de 1914. En el anverso, efigie del emperador-rey Francisco José I. En el exergo se lee: “FRANC[ISCUS] IOS[EPHUS] I D[EI] G[RATIA] IMP[ERATOR] AVSTR[IAE] REX BOH[EMIAE] GAL[ITZIAE] ILL[YRIAE] ETC[AETERA] ET AP[OSTOLICUS] REX HVNG[ARIAE]”, esto es “Francisco José I, por la gracia de Dios Emperador de Austria, Rey de Bohemia, Galitzia, Iliria, etcétera, y Rey Apostólico de Hungría.” En la base de la efigie se lee el nombre del artista grabador de la Ceca de Viena: St. (Stefan) Schwartz.
1 corona austriaca de 1914. En el reverso, la Corona imperial austriaca laureada. Debajo, el exergo: la cifra del valor de moneda y el año de acuñación.
1 corona austriaca de 1908. En el anverso, efigie del emperador-rey Francisco José I. En el exergo se lee: “FRANC[ISCUS] IOS[EPHUS] I D[EI] G[RATIA] IMP[ERATOR] AVSTR[IAE] REX BOH[EMIAE] GAL[ITZIAE] ILL[YRIAE] ETC[AETERA] ET AP[OSTOLICUS] REX HVNG[ARIAE]”, esto es “Francisco José I, por la gracia de Dios Emperador de Austria, Rey de Bohemia, Galitzia, Iliria, etcétera, y Rey Apostólico de Hungría.”
1 corona austriaca de 1908. En el reverso, anagrama del emperador-rey Francisco José I (FJ1) en una rama de laurel, timbrado con la corona imperial austriaca radiante flanqueada por los años que conmemoran los 60 años de reinado de Francisco José (moneda conmemorativa). En el exergo se lee: “DVODECIM LVSTRIS GLORIOSE PERACTIS”, esto es “por los doce lustros gloriosamente recorridos”.
10 heller de 1915. En el anverso, representación heráldica del águila bicéfala coronada, timbrada con la corona imperial austriaca, portando las armas de la casa de Habsburgo-Lorena, con la espada, el cetro y el orbe.
10 heller de 1915. En el reverso, cifra del valor de la moneda, coronada de robles.

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DATOS TÉCNICOS

Kronenthaler (tálero de las coronas) de 1795 (KM# 62.1):

peso: 29,44 g

metal: plata ley 0,8730

diámtero: 38,5 mm

tirada: sin datos

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1 corona austriaca de 1914 (KM# 2820):

peso: 5,00 g

metal: plata ley 0,835

diámetro: 22,5 mm

tirada: 37.897.000 monedas

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1 corona austriaca de 1908 (KM# 2808):

peso: 5,00 g

metal: plata ley 0,835

diámetro: 22,5 mm

tirada: 4.784.992 monedas

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10 heller de 1915 (KM# 2822):

peso: 3,00 g

metal: cobre/níquel/zinc

diámetro: 19 mm

tirada: 18.366.000 monedas

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